Días duros para Paula Badosa, que abandona otra vez la pista contrariada y cabreada, muy frustrada; especialmente dolida porque en esta ocasión la derrota (7-6(3), 4-6 y 6-0, tras 2h 32m) sucede en la Caja Mágica, uno de sus escenarios predilectos y donde su carrera en la élite empezó de verdad a coger vuelo. Tenía entonces 23 años y toda una carrera por delante, pero ahora la circunstancia es muy distinta. A sus 28, 29 en noviembre, la catalana vive constantemente en una encrucijada y atrapada en una realidad angustiosa de la que no consigue escapar; un proceso que la enganchó y no la suelta. Cede esta vez contra la desconocida Julia Grabher. Aun así, seguirá intentándolo.

