En el proceso de purificación, de reducción de una carrera a un instante, la San Remo se vanagloria de sus cinco kilómetros finales, subida y bajada del Poggio, recta y curva en llano, Vía Roma, pero la Flecha Valona, le gana por goleada al Monumento italiano: son 200 kilómetros de recorrido y 400 metros de carrera, las dos últimas curvas del muro de Huy, izquierda, derecha, y el vuelo de Paul Seixas, su primavera en estado de gracia.

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