Por pertenencia y tradición, los Lakers son el equipo de la alfombra roja. Viven por y para las estrellas. Les gusta tenerlas, exhibirlas y disfrutar de ellas. Y cuando no brillan, aborrecerlas. Como equipo, son una seña de identidad de Los Ángeles, metrópolis adherida a la industria del cine y los vapores del glamur. Por las venas de Hollywood corre también el descarnado afán del negocio, la misma fiebre que se adivina en los Lakers. Vienen y van las estrellas, pero sólo unas pocas descansan en el panteón de los mitos. Uno de ellos es Pau Gasol. Desde la madrugada del martes al miércoles en España, su camiseta con el 16 a la espalda colgará del techo del Staples Center.

