Dado cómo se las gasta, a buen seguro que Jannik Sinner sería un excelente profesional del póquer. Imposible interpretar ese rostro. Indetectable ese estado de ánimo. Un enigma siempre. Es decir, una maravillosa virtud para esto del tenis, en el que hasta el más mínimo gesto o detalle cuentan y ofrecen pistas poco recomendables. Dos días antes, el número uno había sufrido durante el duelo contra Grigor Dimitrov una mala caída que disparó las alarmas porque se lastimó el codo; la jornada siguiente, el tenista se recluyó en una zona sin acceso para los reporteros; y este miércoles, como si nada, resuelve el pulso con Ben Shelton en tres sets limpios (7-6(2), 6-4 y 6-4, en 2h 19m).

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