Selecciones como <strong>Ghana </strong>son las que convierten el Mundial es la competición más bonita del mundo. La alegría de su gente gane o pierda su selección resulta emocionante, como la resistencia de los jugadores africanos sobre el terreno de juego. Soñaron con otra sorpresa mundialista durante buena parte del partido, rozando el empate en el minuto 98 con<strong> Iñaki Williams</strong> de protagonista, que se vistió de Tamudo. «¡Maldito resbalón!», gritó Ghana entera.

