Lo cierto es que el Atlético ha ganado uno de los ocho últimos partidos que ha jugado. El dato tiene un punto tramposo, como tantos otros, porque alguna de esas derrotas supo como la mejor de las victorias, pero sirve para perimetrar el estado actual del equipo rojiblanco, que lleva ya un tiempo inquieto por lo que será, pero que ahora también circula melancólico por lo que no fue. Del partido a partido, ni rastro. El Elche, que ha pasado de lo divino a lo humano en lo que al juego respecta, cuenta en todo caso con un imperial Affenbruger. Para arsenal el suyo, después de marcar, provocar el penalti (más la expulsión) y asistir, sucesivamente, en tres goles que valen tres puntos para huir de la quema.

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