Con uno abajo a falta de 11 segundos para el final,<strong> Donovan Mitchell tenía en sus manos</strong> empatar el partido desde la línea de tiro libre. Había anotado el primero y se disponía a ejecutar el segundo. <strong>A partir de ahí se desencadenaron 11 segundos de auténtica locura</strong> en uno de los mejores y más caóticos finales de partido de toda la temporada.

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