Cae la noche sobre la ciudad de Amán, capital de Jordania y los focos del estadio Rey Abdullah II ya iluminan el cielo jordano. Sobre su terreno de juego, la selección de Palestina lleva a cabo el último entrenamiento antes del partido contra Omán. En el campo, sin embargo, no se escuchan órdenes o gritos entre futbolistas. Un pequeño grupo de niños que se asoma al césped desde un lateral exterior se lleva los méritos: «¡We ssam! ¡We ssam! ¡We ssam!».

