En Valladolid pocos conocen a José Rojo Martín pero muchos giran la cabeza si ven o escuchan a Pacheta. El entrenador del Real Valladolid, de 54 años, ha visto diluido su anonimato entre los éxitos deportivos tras un ascenso en Pucela y unos meses en Primera con el equipo fuera del descenso con 27 puntos. Pacheta trabaja bajo una premisa: “El cariño”. El de Salas de los Infantes (Burgos, 1.970 habitantes) aplica la “normalidad” para mostrarse en el vestuario tal como es, tratando al futbolista como ha educado a sus hijos. “El cariño funciona en todos lados”, exclama el burgalés, incluso en este fútbol que tiene que “recapacitar para que siga siendo humano y no divino”.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *