Ahora que en el calendario pone 2026, vamos a escuchar la frase «Está de Selección» hasta cuando le salga bien a tu padre un arroz un domingo. El último que se ha ganado el elogio es Víctor Muñoz, que está en ese momento en el que te monta un sofá-cama sin instrucciones y a la primera. Pero vale igual para Gerard Moreno, que enchufó dos goles sin despeinarse (vaya pelazo) y que oposita a ser ese delantero-delantero que todos pensamos que debería haber en la lista del Mundial.

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