Olise dio los tres puntos a Francia en un partido marcado por la revolución de Zidane. El técnico francés, obligado a encontrar un sustituto para Mbappé, convirtió su casting en una rotación masiva y solo Maignan y Lacroix repitieron respecto al duelo ante Turquía. Enfrente aparecía una nueva Bélgica, con van Bommel al frente y todavía lejos de aquella generación dorada, aunque con supervivientes como De Bruyne o Tielemans. Los ‘Diablos Rojos’ también llegaban con una victoria bajo el brazo, cosechada ante una Italia muy pobre. Pero el rival que tenían delante era muy diferente.

