El punto arañado en la tarde de ayer por el Sevilla en su partido frente al Girona tiene dos nombres propios: Kike Salas y Odysseas Vlachodimos. Se puede decir que el canterano es el jugador con mejor remate de la plantilla… y es central. Aprovechó el error de Echeverri para sacarse pegarle con la zurda a un balón que entró tras dar en el poste en el tiempo de prolongación. El griego, por su parte, mantuvo a salvo el botín deteniendo un penalti a Stuani en la última acción del encuentro. Y no es la primera vez que le saca las castañas del fuego a su equipo.

