Presentada la redefinición de la Superliga, ahora en un formato abierto basado en el mérito deportivo y con la participación de entre 60 y 80 equipos repartidos en tres o cuatro divisiones, los impulsores del proyecto consideran la puesta en marcha de su rompedora competición como el antídoto para frenar la supremacía económica de la Premier League. Sin embargo, este argumento no convence ni a la Asociación Europea de Clubes (ECA), adscrita a la UEFA, ni a la European Leagues (EL). Su rechazo a la Superliga, en cualquier formato, y a su modelo de gestión es total.

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