Hasta tres horas después de la finalización del Gran Premio de Las Vegas, uno tenía la sensación de que McLaren y Lando Norris habían jugado con fuego en la antepenúltima prueba de la temporada. Pasado ese tiempo se confirmó que la escudería británica y su principal apuesta para volver a coronarse 17 años después de la última vez, quedaron completamente chamuscados. Una irregularidad en los bólidos de Lando Norris y Oscar Piastri, la pareja de la escudería de Woking (Gran Bretaña), que habían terminado el segundo y el cuarto, respectivamente, hizo que el Mundial entrara en erupción de forma absolutamente inesperada para dicha de Max Verstappen, que inicialmente iba a abandonar la ciudad que nunca duerme con remotas posibilidades de revalidar el título. Ahora, después de un galimatías burocrático que se alargó hasta altas horas de la madrugada, lo hizo completamente metido en la pomada.

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