Vivimos, sufrimos y nos sonrojamos tras los episodios sucedidos en Cornellà, donde un grupo de intolerantes, racistas y maleducados comenzó a mancillar nuestro deporte, nuestro fútbol, a nuestros jugadores y, en definitiva, a nuestro país cuando silbó el himno de nuestro rival deportivo -Egipto- al comienzo del partido, continuó con cánticos racistas de “Musulmán el que no bote…” y siguió con “Vinicius, balón de playa…”.

