El ciclismo se corre en equipo y se gana en soledad, y no gana siempre Pogacar. Al tercer Tour después de una caída que le dejó destrozado en la primavera de 2024 una cuneta del País Vasco, pensando que su vida se acababa, Vingegaard está de vuelta. De amarillo. Un líder sentimental, y vida vivida, y no un corredor que viste de arcoíris como un niño del Mago de Oz, un adolescente eterno, y un corte de pelo provocador.

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