De la misma manera que se hizo un hueco en la plantilla del Atlético tras demostrar en Vitoria que ni la más grave de las lesiones podía truncar su propósito de ser futbolista profesional y de recibir la llamada para representar a Argentina en los Juegos; de igual modo que tiró la puerta abajo de la titularidad a base de coraje y corazón eliminando al mismo tiempo cualquier suspicacia relacionada con su apellido y de la única manera que se conduce un Simeone por la vida, en general, y un campo de fútbol, en particular; Giuliano es hoy toda una garantía a la que puede agarrarse el Atlético cuando las cosas se ponen complicadas. No hace falta más que echar un vistazo a los tres últimos triunfos rojiblancos.

