Es muy duro. El Rayo Vallecano cayó cruelmente en Leipzig y perdió su primera final de toda la historia. En derrotas así es difícil buscar un halo de luz, pero cuando tienes todo un barrio detrás de ti es más fácil. Con el pitido final, todo el elenco rayista se vino abajo. Dentro de la oscuridad que supone caer en un choque como este, los jugadores en vez de aislarse para evadirse, fueron al unísono con su gente. Más de once mil rayistas se desplazaron, cada uno con su problemática particular por lo que ha supuesto acceder a un partido de este tipo y fastidiados por la derrota, pero no dudaron en levantar a esos jugadores que lo han dado todo durante esta temporada. «No conocí mayor victoria que contigo en una derrota» fue el tifo desplegado al final del encuentro.

