La carrera del yudoca Marc Fortuny (Barcelona, 30 años) estaba siendo prometedora: seis medallas en campeonatos nacionales y dos internacionales junto a la selección española. Su nombre sonaba entre los mejores profesionales españoles en la categoría -100 kilos. Sin embargo, Fortuny decidió dejar el yudo cuando solo tenía 23 años. “No era feliz, no estaba disfrutando de lo que hacía, no podía ser yo mismo”, cuenta años después. “Soy gay, pero por aquel entonces no se lo había contado a nadie de mi entorno deportivo, no estaba preparado, me daba miedo el rechazo de mi club, de mis compañeros, me sentía solo”, añade.
El fútbol masculino sigue sin sacar tarjeta roja
Si bien es cierto que la LGTBIfobia va remitiendo en muchas disciplinas deportivas, no pasa lo mismo en deportes tan mediáticos como el fútbol masculino. “Por desgracia, es un deporte espectáculo que se ha convertido en un espacio donde los aficionados van a descargar todas sus frustraciones y donde la violencia verbal es terrible”, lamenta David Guerrero. “Y no solo en las ligas profesionales. Estamos viendo cómo toda esa violencia y ese lenguaje se traslada a ligas inferiores”, añade.
En las ligas profesionales de fútbol masculino de todo el mundo, los referentes LGBTI se cuentan casi con los dedos de una mano. El último en hacer pública su homosexualidad fue el futbolista británico del Blackpool Jake Daniels, de 17 años, el pasado mes de mayo, inspirado por el australiano Josh Cavallo, de 22, que lo había hecho unos meses antes.
Para el presidente de la asociación Deporte y Diversidad, es comprensible que un futbolista no quiera expresar abiertamente su homosexualidad. “El primer insulto que recibiría si falla sería el de maricón, manejar esa presión social es complicado”, añade. Guerrero considera que la gestión de clubes y federaciones de fútbol que venden derechos de imagen a países donde no se respetan los derechos humanos tampoco ayuda a esa visibilización. “Lo estamos viendo, por ejemplo, con la Supercopa de España celebrada en Arabia Saudí, o el próximo Mundial de fútbol que se celebrará en Qatar. ¿Cómo un futbolista va a decir abiertamente que es gay si después tiene que jugar en un país donde la homosexualidad está castigada con pena de muerte?”, se pregunta Guerrero.

