Pese a que las lesiones le impidieron disputar el 60% de los partidos de LaLiga que le hubieran convertido automáticamente en futbolista rojiblanco previo pago obligatorio de 32 millones, Nico Gonzalez finalizó su cesión en el Atlético con la esperanza de que su adiós fuera un ‘hasta luego’. Por su propio deseo, por el de Simeone y por el compromiso del club de que negociaría su regreso. Sin embargo, el paso de los días lo complica: por un lado porque la Juventus ya le ha encontrado encaje en su plantilla; por el otro porque, sin necesidad de una posible revalorización en el Mundial, su precio se encarece más allá del 30 de junio.

