<strong>Rüdiger </strong>no va de paseo a ningún campo. Un partido que el Madrid jugó al tran tran lo empató el alemán con un golazo en el descuento que acabó con el madridista KO y con la cara ensangrentada. Sangre, sudor y Rüdiger. Lo recordará toda la vida. Y también la afición, que siempre se identifica con jugadores como Antonio, que incluso intentó celebrar el gol que daba la clasificación a su equipo. No podía y casi cae redondo. Puro Real Madrid.

