La tarde se tradujo en un desplome, en un derrumbamiento en toda regla. España se quedó sin resuello. Todo salió mal. Tres opciones para poner el lazo al pase a las semifinales, y tres balas al limbo. Tan cerca, tan lejos. No atinó Nuria Párrizas a la primera (6-0 y 6-2 para Heather Watson), tampoco Paula Badosa en la continuación (6-3 y 6-4 favorable a Harriet Dart) y llegó el finiquito en el turno de dobles, en el que Rebeka Masarova y Aliona Bolsova cedieron ante Olivia Nicholls y Alicia Barnett (7-6(5) y 6-2). En consecuencia, España capituló ante Gran Bretaña (3-0) y se despidió así de la Billie Jean King Cup, cuando la noche previa todo pintaba de color de rosa. Difícil dar con la explicación. O tal vez no. Anímicamente, el equipo capitaneado por Anabel Medina se deshizo como una torre de gelatina.

