A Neymar no se le hace esperar ni un segundo. Llega tarde a la sesión del juicio de este martes, en la que debe declarar por las presuntas irregularidades en su fichaje por el Barça en 2013. El retraso obliga a fijar un descanso de 20 minutos a un tribunal que ya la víspera, en la primera jornada de la vista oral, le había permitido ausentarse porque estaba cansado tras su partido del domingo en la liga francesa. El delantero brasileño toma asiento rápidamente en el banquillo de los acusados para responder, durante menos de cinco minutos, que no participó en las negociaciones del traspaso porque de esos asuntos se encargaba su padre y que el Barça es el club de su vida.

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