<strong>Creo que ninguna. Apesta a descenso que tira ‘pa trás'</strong>, y eso que yo mismo defendía que con media inercia positiva con <strong>Sampaoli</strong> se salvaba medio qué. Qué equivocado. La pelea por la vida es a machete y tú ni siquiera sabes qué es eso. Pincha y hasta puede cortar, alma de cántaro. Hay días que uno se acuesta o se levanta con ese nudo en la garganta que no presagia nada bueno. Y la trayectoria del Sevilla ha generado una bola de pelos que ni un festival con una camiseta horrenda abarrotada de gatos. Insoportable. Nada pasa. No se puede respirar. Las declaraciones de los protagonistas son de toalla húmeda y tirada en un rincón, de medias bajadas, de que pague el último en salir, mientras los cuervos se afanan en repelar el esqueleto de una vaca que hace mucho que dejó de dar leche. <strong>Una administración pública gestionada con la misma poca idea de si el dinero no es mío (en los que mandan no lo es) tampoco pasa nada</strong>. Dejan morir a un enfermo que pide auxilio. Y todos los que siguen chupando de la teta inerte son igual de culpables. Nadie debe irse de rositas. Nadie.

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