A ver, caretas fuera. Con todos los respetos,<strong> todos veíamos a Casper Ruud como un chico de la academia. El chico listo. Y con esta visión tan simplista, era imposible que Ruud ganara al jefe del complejo. Ojo que esto es deporte y podía haber pasado, pero hubiera sido una anomalía</strong>. Perfectamente perdonable, por cierto. Pero no sucedió. <strong>El partido tuvo mucho de aquella legendaria final de Copa entre el Madrid y el Castilla. Y como pasó entonces, nadie contemplaba un vuelco</strong> por más que los chavales de la época tuvieran mucha ilusión y Casper venga como un avión.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *