Son casi las dos de la madrugada y Rafael Nadal departe ante un centenar de periodistas. Luce una gorra, la misma ropa con la que ha competido y todavía está emocionado por el cariño recibido por parte de la grada de la Chatrier, que este martes ha jugado y se ha posicionado en una velada “especial” ante Novak Djokovic. Del “¡Caglos, Caglos, Caglos!” que le ha dedicado a Alcaraz a media tarde al “¡Rafa, Rafa, Rafa!” que sella una sesión nocturna a flor de piel.

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