Cielo absolutamente despejado en Melbourne, cerca de los treinta grados de calor cuando aún no se ha alcanzado el mediodía y mucha calma en la ciudad, la misma que transmite Rafael Nadal en su primera comparecencia ante los periodistas en esta edición del Open de Australia que comienza el lunes. Lo hará con él al frente, en condición de primer cabeza de serie y defensor del título obtenido el curso pasado, cuando maravilló con esa remontada inverosímil contra el ruso Daniil Medvedev. Un año después, parte en la pole position y en una situación menos hostil a la de entonces, aunque igualmente le falta rodaje y en el horizonte aparece un doble e incómodo matiz: el primero es Novak Djokovic, de vuelta, y el segundo es el británico Jack Draper, su rival en la primera ronda del torneo.

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