El pasado 18 de mayo, <strong>Rafael Nadal tomó un avión con destino a París en busca de un sueño</strong>. El tenista soñaba con la posibilidad de coronarse por decimocuarta vez en la Philippe Chatrier, la pista que más veces le ha dado la gloria. A pesar de haber jugado dos únicos torneos en la gira de tierra -se hizo una fisura en la costilla- y los problemas crónicos en su pie izquierdo,<strong> a Nadal se le iluminan los ojos cuando llega a la ciudad de la luz. </strong>

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