El Bayern no necesitó a Lewandowski para martirizar al Barça. La superioridad alemana no se explica solo por los futbolistas sino también por el juego y el carácter del equipo de Múnich. El campeón alemán es despiadado cada vez que se cita con las distintas versiones del Barcelona. Hasta Lewandowski se encogió en su regreso al Allianz Arena. El polaco pareció que también había jugado y perdido mil veces contra el Bayern. No fue el punto final que era en Múnich y que necesitaba el Barça cuando dominaba el partido y sometía al plantel de Nagelsmann. Los azulgrana se batieron estupendamente a campo abierto para ceder después en un santiamén en un saque de esquina que se tragaron Marcos Alonso y Ter Stegen. Tampoco acertaron Koundé y Araujo en el 2-0 de Sané. Las dos jugadas acabaron con el optimismo del Barça.

