“Si yo fuese dictador en España, prohibiría las corridas de toros; como no lo soy, no me pierdo ni una”, dejó escrito Ramón Pérez de Ayala. Así me siento yo ante este herético Mundial, un bastardo de la envidia y la codicia urdido por Infantino. Hace tiempo que la FIFA recela del poder económico de la UEFA y del creciente protagonismo que le otorga el poderío mediático de sus clubs. La FIFA sólo tenía un Mundial cuatrienal. La UEFA tiene con la misma cadencia la Eurocopa, pero suma cada año la Champions, cuyo resplandor e ingresos siguen creciendo a ojos vistas.

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