Por mucho que el hombre con la bandera de Venezuela se despepite intentando reanimarla desde el último anillo –”stay in the game, Garbiñe, stay in the game!–, ya no hay posibilidad de retorno. Muguruza va a claudicar ante la belga Elise Mertens, que en los dos duelos previos entre ambas no había podido con ella, y vuelve a decir adiós demasiado pronto, de nuevo en la primera ronda: 3-6, 7-6(3) y 6-1, tras 2h 28m de batalla bajo el sol sofocante de este martes en Melbourne. Quiere la española, pero de momento su tenis no le alcanza y no logra escapar del bucle devorador que la atrapó desde que hace dos años triunfase en el Masters de Guadalajara, México. Desde entonces, más derrotas que victorias y demasiados sinsabores, porque el declive no responde a la desidia sino a una mera cuestión de tenis y cabeza.

