Este Barcelona no bromea. Así lo aclaró en el amistoso ante el Inter Miami, que lejos de tomárselo con pachorra lo afrontó con diligencia e intención, pues trató de darle ritmo al balón, esforzados los jugadores en la presión y en negar líneas de pase. Señal de que el equipo vuelve a tener hambre (como también lo era ver que celebraran con una piña los goles en el amistoso) y, sobre todo, de que la titularidad estará muy cara. Eso explicaron los recién llegados –menos Lewandowski, que se contentó con calentar antes de partido para hacer un poco de activación a la espera de debutar el próximo sábado en Las Vegas ante el Real Madrid-, tres piezas que se niegan a aceptar el papel de complemento.

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