Hay una versión de Vinicius Júnior que emerge cuando la Champions aprieta de verdad, y que el Etihad Stadium ya conoce de memoria. El pasado martes volvió a darse de bruces contra ella. La misma que en 2024 levantó la Decimoquinta con una actuación hercúlea eliminatoria tras eliminatoria. La misma que en ese mismo año rozó el Balón de Oro con los dedos. La misma que convierte al brasileño, cuando más importa, en uno de los futbolistas más decisivos del planeta.

