El Mundial de MotoGP cambiará significativamente de formato el año que viene después de constatar una bajada de interés en los últimos años. En una rueda de prensa tildada de excepcional, aunque sin guion alguno y con aires improvisados, la promotora del certamen, la Federación Internacional de Motociclismo y la asociación de fabricantes anunciaron en Austria la introducción de carreras al sprint, pruebas de una duración más corta en comparación con las tradicionales de domingo, cada sábado de gran premio. La propuesta es radical, ya que se aplicará en todas las paradas del calendario, duplicando la carga competitiva de unos pilotos que se enteraron por los medios de comunicación del cambio de paradigma. El objetivo es dar una buena sacudida y revertir la tendencia a la baja tanto en los índices de audiencia como en la asistencia a los circuitos.

