Creo que ya les he contado esa teoría mía de que el fútbol, el juego, es como una película continua, seguida, en la que nos empeñamos en sacar secuencias, cortes de esos segundos que dicen son los que aguantamos en nuestros móviles, tablets, portátiles y demás soportes tecnológicos. Pero también espero que habrán comprendido que mis certezas están llenas de flexibilidad y que me permito algunas contradicciones, algún momento de esos de pensar una cosa y la contraria.

