Alberto Moleiro impidió que Ander Barrenetxea volviera a erigirse en el héroe de la Real Sociedad. Si la semana pasada, en El Sadar, el canterano de la Real se sacó de la chistera un golazo desde el centro del campo para certificar el triunfo del equipo blanquiazul frente a Osasuna, ante el Villarreal, hizo que Anoeta estallase de alegría cuando apenas quedaban cuatro minutos para el final. Ejecutó de manera espectacular una falta que se coló por la misma escuadra de Luiz Junior. Era el empate a dos. Pero, cuando el colegiado ya estaba mirando el reloj para pitar el final del partido, emergió la figura del futbolista tinerfeño para darle los tres puntos al Villarreal. Un minuto antes, Oluwasegi estuvo a punto de hacer lo propio, pero lo impidió Turrientes, que recibió el cariño de sus compañeros como si de un salvador se tratara. El mazazo para los txuri urdin llegó pocos segundos después.

