El GPS que midió el esfuerzo y el recorrido de <strong>Luka Modric</strong> ante Brasil reflejó un mapa de calor que explica sin tapujos el esfuerzo del capitán croata para tirar y levantar a su equipo. Como sucedió en Rusia hace cuatro años, el 10 ajedrezado pareció agotarse en un momento dado del partido, pero de repente volvió a emerger para convertirse en ese pequeño gigante que tiene el mundo a sus pies. «Nos dieron por muertos, pero nunca nos rendimos», explicaba <strong>Luka</strong> tras tumbar a Brasil.

