El campo municipal García Calvo de Negreira, a falta de doce minutos para el final del encuentro de primera ronda de la Copa del Rey entre su equipo y la Real Sociedad esta semana, se puso en pie para dedicarle una de las ovaciones de la noche a Mikel Oyarzabal. Reconocían así el sobresaliente hacer de un futbolista convertido en leyenda de la Real Sociedad y con un peso fundamental en los últimos éxitos cosechados por la Selección que dirige Luis de la Fuente. Fue una muestra más de cariño hacia el capitán de la Real que acaba de cumplir diez años en el primer equipo blanquiazul. Debutó de la mano de David Moyes y, desde entonces, desde ese 25 de octubre de 2015 en el Ciutat de València, no ha hecho otra cosa que ir batiendo récords.

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