El mundo se ilumina. El esplendor. Sale el sol, dice el comentarista de Eurosport, y su brillo deslumbra reflejado en el lago helado a sus pies, cuando Mikaela Shiffrin, que el lunes cumple 28 años, termina de convertir casi en una recta infinita el trazado de tantas curvas, fundiéndose durante 55 segundos con la nieve dura, del eslalon gigante de Åre. Gana la primera manga con tanta ventaja, más de un segundo sobre la italiana Federica Brignone, que en la segunda esquía tranquila, conservadora, y aun siendo sexta en el parcial, triunfa. Consigue la 12ª victoria de la temporada en Copa del Mundo, dos semanas después de unos Mundiales de Méribel cerrados con un oro y dos platas. Solo 2019 (17 Copas del Mundo y dos Mundiales) fue un año mejor para la norteamericana.

