El Real Betis ha condicionado mi vida. Con 12 años iba al instituto en Benalmádena (Málaga) con una camiseta de mi padre que me quedaba como un vestido de lo grande que era. La verdad es que no conseguía despertar muchas simpatías entre mis compañeros. Era la única bética y entre esto y otras cosas me sentía muy sola. Por suerte, todo cambió unos años después. Compartía mi pasión verdiblanca en las redes sociales de manera muy activa. Gracias a eso, entablé amistad con los integrantes de un grupo de aficionados, una amistad que mantenemos casi diez años después. Algunos de ellos fundaron Onda Bética, uno de los medios de referencia para seguir la actualidad del equipo. Hoy tengo 26 años, pero entonces, sin haber entrado todavía en la facultad para estudiar Periodismo, empecé a colaborar con ellos haciendo artículos de actualidad. Con uno de los fundadores, José Andrés, la relación era especial. Hasta el punto en que terminó convirtiéndose en mi marido.

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