Los había hecho de todas la maneras y colores. Emulando al Maradona del Mundial del 86 ante Inglaterra en un duelo copero ante el Getafe con un eslalon desde el centro del campo. Con el pecho en una final del Mundial de Clubes ante Estudiantes. De vaselina, de falta, de penalti, con la cabeza y con ambos pies. Incluso con la mano ante el Espanyol en un envite liguero. Y, la única suerte que se le resistía era la chilena. Ya no. Lionel Messi (Rosario, Argentina; 35 años) se metió en el área desde la segunda línea, recibió y durmió con el escudo un pase de Paredes por encima del a defensa y, con la portería a sus espaldas, se inventó una chilena que pasó por encima del portero y que selló el mejor estreno posible del PSG en la Ligue 1, un sonoro 0-5 sobre el Clermont Foot.

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