El pasado mes de noviembre se sorteó esta eliminatoria de la Champions. Entonces,<strong> Leo Messi</strong>, hoy consagrado como campeón del mundo y gran candidato a todos los premios individuales del año, era un futbolista señalado y vilipendiado. Mil millones después, Qatar quedará como el sueño cumplido de Messi con su Selección y como la pesadilla de un club-estado, convertido en un meme durante 75 minutos. El juego de Leo ha retrocedido en el tiempo noventa días, pero Messi no tiene la culpa. Es otra víctima más de una trituradora de proyectos, obligada a una machada extraordinaria en Múnich para no volver a quedar fuera de la Champions en octavos de final.

