Cuando <strong>Leo Messi</strong> llamó al PSG, el mismo día de verano en que <strong>Joan Laporta</strong> le dejó tirado en la famosa reunión en la que <strong>el presidente del Barça</strong> se echó atrás y rompió el pacto de renovación, en las oficinas del club galo en la <strong>Avenida Émila Zola en Boulogne </strong>pidieron un poco de tiempo. En las cuentas ya no se contaba con hacer sitio a Leo y su ficha, que esta primera temporada ha sido de 40 millones de euros netos, y se pidió un poco de tiempo porque había que estudiar la operación.

