Liam Slock pasó el día huyendo del destino. Bajo el horno de la Dordoña, con el termómetro rozando los 37 grados, el belga cabalgó durante kilómetros contra un pelotón que parecía concederle vida mientras calculaba el momento exacto de su sentencia.


Liam Slock pasó el día huyendo del destino. Bajo el horno de la Dordoña, con el termómetro rozando los 37 grados, el belga cabalgó durante kilómetros contra un pelotón que parecía concederle vida mientras calculaba el momento exacto de su sentencia.