Lo siento Neymar, duele verte llorar después del extraordinario partido que le entregaste al mundo, de cargar en hombros a tu país, de marcar un pedazo de gol que hizo explotar el estadio Ciudad de la Educación (por cierto el mismo en donde Marruecos echó a España por la misma vía), pero así es el futbol y no te alcanzó para devolverle la Copa FIFA a la nación más futbolera y ganadora del mundo, pero que no logra levantarla desde hace 20 años.

