McLaren se puso serio este domingo en China, donde el viernes se complicó la vida en la cronometrada que ordenó la parrilla con vistas a la prueba al sprint, en la que Lewis Hamilton logró su primer triunfo, aunque fuera parcial, enfundado en el mono de Ferrari. La pifia de McLaren fue entonces por arrogancia, al plantear con un enfoque demasiado agresivo esa mini Q3. El sábado, en la cronometrada convencional, la escudería británica dejó de hacer inventos y se aseguró la pole position con Oscar Piastri, la primera en la trayectoria del australiano. El joven piloto de Melbourne, de solo 23 años, ya había demostrado antes que la frialdad es uno de sus mayores atributos.

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