Parecía difícil y, efectivamente, lo es. El Gran Premio de Bahréin será muy duro para Fernando Alonso y su Aston Martin. Al bicampeón nada le salió en el viernes de Sakhir tras un problema grave con su volante y un rendimiento alejadísimo de lo mejor de la zona media. Todo lo contrario de lo que ocurre en McLaren tras el apabullante rendimiento bajo los focos del Golfo Pérsico. Son la referencia y pueden darle un buen directo a la zona de flotación de su máximo rival, Max Verstappen.

