En Augusta hay que coger muchas calles y construir desde ahí», dicen Jon Rahm y otros ortodoxos. La norma la aplican el sábado, el día del movimiento, Scottie Scheffler, el número 1 del mundo, y especialmente Cameron Young, el número 3, aún sin grandes en su vitrina, pero un jugador excepcional. Entregaron sendos 65 en un Augusta National que comienza a tener tonos marrones en los greenes por el severo calor, síntoma de dureza extrema, pero que en la tercera jornada dispuso banderas para que los valientes buscasen apretar a Rory McIlroy. El norirlandés recuperó el liderato al final, aunque con muchas magulladuras. Jugó sobre par (73), el único entre los 17 primeros del torneo que lo hizo. Desastroso para sus intereses. Habrá Masters hasta los últimos 9 hoyos del domingo.

