<strong>Alfred Hitchcock</strong> ha encontrado una gran réplica a lo que logró muchos años después de su magistral obra cinematográfica. El que sigue sus pasos no es un maestro tras la cámara, ya que juega al fútbol. Se llama <strong>Kylian Mbappé </strong>y hay que reconocer que es un número uno del fútbol y del suspense. Sus guiones (declaraciones y gestos) nunca muestran el final ni su verdadera intención. Siempre deja la puerta abierta a la imaginación. Se siente querido (yo añadiría que también repudiado), pero <strong>siempre logra que todo el mundo hable de él y de su posible futuro </strong>y que todo el mundo gire la cabeza hacia el Santiago Bernabéu.

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