El Sevilla es una olla a presión. La derrota en Vigo ha crispado todavía más si cabe los nervios de una afición que ve cómo su equipo es incapaz de remontar a falta de tres jornadas y el descenso acecha. El partido del próximo martes en el Sánchez-Pizjuán frente a Las Palmas es crucial. Algunos aficionados se han dado cita en el aeropuerto de San Pablo para recriminar a la plantilla y a los dirigentes su gestión, pero los momentos de tensión se están viviendo en la ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios.

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